miércoles, 13 de octubre de 2010

Flight: CM 393Y




Es todo tan alto… siento que estoy por tocar el cielo… no debería voltear hacia abajo, sin embargo, es inevitable, siento mis músculos contraerse, falta poco para la cima, la adrenalina fluye por todo mi cuerpo.
Siempre lo he pensado, al ser humano le gusta jugar con la muerte, retarla y, cuando vemos que todo salió bien… reírnos de ella en su cara pensando que jamás nos tocara, ilusos, solo somos ilusos sacos de huesos..
.
Siento cómo desciende el carrito de enfrente, y viene a mi el pensamiento que me acecha por dos segundos: me voy a morir. Después los instantes en los que no estas ni sentado ni en la barra de seguridad, esos momentos sin gravedad… de pronto una voz… “No te vayas”…  ¿irme? ¿A donde?
Me aferro a la barra de seguridad, una caída en vertical, siento mi cuerpo como si fuera a salirse del carrito, solo es un instante, disfruto la caída, nuevamente  “No te vayas”…  solo puedo sentir esas extrañas 
mariposas que me dan por los nervios…

“No te vayas” un jalón acompaña esta frase y salgo de la fantasía, no estoy en la montaña rusa, no estoy en un parque… estamos en el bar del aeropuerto, con ojos suplicantes me dices, no te vayas… tardo un poco en reaccionar, te veo como si no estuvieras ahí, como si fuera una fantasía, quiero volver a la montaña, a los días felices, sin preocupaciones… un cuarto “No te vayas”, un jalón ligeramente mas fuerte y un “por favor”  me regresan a la realidad.

Volteo hacia mi vaso, veo los hielos ceder… se cuartean, el whisky en el es historia… te miro a los ojos, los veo llenos de lágrimas, nunca fuiste buena en ocultar tus sentimientos, lo supe desde el primer día que te vi.
Te veo intentar articular nuevamente esas tres palabras pero, antes de que puedas decir ni la primera, tomo tu rostro entre mis manos te beso tiernamente y todo queda en un “tengo que”… se que no estas satisfecha con la respuesta; pero sabes que es la única que obtendrás.

Pasamos otros  diez minutos viendo ambos al vacio… probablemente al bar tender, preguntándonos cual seria su historia, cuantas historias como la nuestra habrá visto… cuantos  “no te vayas”,  “cuantos adiós”… de pronto salimos del letargo en el que nos encontrábamos al oír que mi vuelo estaba por abordar, pague la cuenta, te di un beso en la mejilla, tome mi maleta y camine, sentí tu mirada, esperabas que  regresara, que cambiara de opinión, no fui ni para voltear, no te amaba, lo sabias, no digo que no te quisiera, pero sabias bien que no te amaba y ahí terminaba la historia…

Lustmörd

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